9 sept. 2012

Cané Barceló, Pedro


Pedro Cané Barceló

 

Nació en el barrio barcelonés de Poble Nou en 1896 y falleció en la capital mexicana el 2 de mayo de 1973. Desde que era muy joven empezó a trabajar en Badalona en la industria del vidrio, lo que le permitió entablar relación con Juan Peiró, el principal dirigente de los obreros vidrieros en los años previos a la Guerra Civil, y con el que desde entonces colaboró estrechamente.

Comenzó a destacar por su actividad militante en el Sindicato del Vidrio de la CNT, del que fue secretario, y en la Federación Local badalonesa, en cuyo portavoz, La Colmena Obrera, publicó sus primeros artículos. Anarquista de acción, formó parte de los grupos de defensa confederal en los años del pistolerismo patronal y en 1919 fue detenido en Sevilla acusado de tenencia y colocación de explosivos, proceso del que fue absuelto en 1921, lo que le permitió residir de nuevo en Badalona, ciudad que pronto tuvo que abandonar porque nadie le daba trabajo.

El golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera, en septiembre de 1923, le proyectó a la primera línea de la ilegalizada organización anarcosindicalista junto al grupo de militantes próximos a Juan Peiró: Marcos Alcón, Progreso Alfarache, Pedro Massoni... Así fue como a partir de 1926 entró a formar parte del Comité Nacional clandestino de la CNT, lo que le obligó a exiliarse en 1929.

En 1930 cruzó de nuevo la frontera y, aunque fue brevemente detenido en Sabadell, volvió a la actividad en el Sindicato del Vidrio de Badalona. Acudió a Madrid al Congreso cenetista de junio de 1931 con la delegación de varios sindicatos catalanes y, a la vuelta de este comicio, firmó el Manifiesto de los Treinta que vio la luz el 30 de agosto de 1931 en el diario L’Opinió de Barcelona. En diciembre de ese mismo año aún fue la figura más destacada en el Segundo Congreso Local de Sindicatos de la CNT de Badalona, pero en 1932 los firmantes del Manifiesto fueron expulsados, y Pedro Cané pasó a dirigir al trentismo badalonés hasta su reintegración a la CNT en mayo de 1936, un agitado período durante el que sufrió un atentado patronal en 1932 y una detención como consecuencia de la Revolución de octubre de 1934.

Después de la sublevación militar de julio de 1936 permaneció en Cataluña, y fue nombrado secretario de la Federación Nacional de la Industria del Vidrio de la CNT. Además, formó parte del Comité de Salud Pública de Badalona y desde mayo de 1938 ocupó la alcaldía de la localidad. En noviembre de 1936 la CNT aceptó cuatro carteras ministeriales en un gobierno presidido por Francisco Largo Caballero, y se le encargó el Ministerio de Industria a Juan Peiró, que reclamó a su lado a Pedro Cané, como subsecretario del citado Ministerio hasta la caída del gobierno de unidad sindical en mayo de 1937.

Se exilió en México al finalizar la Guerra Civil, y allí defendió las tesis colaboracionistas de Juan García Oliver y Segundo Blanco González, formando parte del grupo llamado Ponencia. Cuando en marzo de 1942 los partidarios de cooperar con los partidos políticos quedaron en minoría en el exilio mexicano, García Oliver nombró un Comité Nacional sólo reconocido por los adictos a participar en las instituciones republicanas, del que Pedro Cané fue elegido secretario general.

Mostró su compromiso con la estrategia colaboracionista aceptando ser nombrado subsecretario del ministro cenetista José Expósito Leiva en el gabinete formado en agosto de 1945 bajo la presidencia de José Giral, del que formaban parte el citado Leiva como ministro de Agricultura y Horacio Martínez Prieto al frente de la cartera de Obras Públicas, sin duda las dos responsabilidades más desatinadas que puedan imaginarse en un gobierno exiliado. Los cenetistas exiliados adversarios de la participación institucional le acusaron de no tener inteligencia y capacidad suficiente para ese cargo. La desintegración de las instituciones del exilio republicano, en las que la CNT quedó sin representación desde 1947, redujo progresivamente el margen de maniobra de los cenetistas favorables a la colaboración con los partidos políticos.

En la década de los años 60, encontramos a Pedro Cané entre los militantes del cincopuntismo, que eran favorables a un entendimiento con la CNS franquista en torno a un programa común de cinco puntos, y que fueron desautorizados por la inmensa mayoría del Movimiento Libertario tanto del interior como del exilio.

 
Fuentes:

CNT. Elementos para la comprensión correcta de 40 años de exilio confederal y libertario. Paris. CNT en Francia. 1978.

JPC

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