4 sept. 2012

Alfarache Arrabal, Progreso


Progreso Alfarache Arrabal

 

Nació en Algeciras en 1888 y falleció en Ciudad de México el 20 de febrero de 1964. De formación autodidacta consiguió capacitarse para el oficio de linotipista, gremio que era considerado por muchos la aristocracia del movimiento obrero por el nivel cultural que se exigía para su ejercicio profesional. Progreso Alfarache conservó toda su vida ese respeto por la palabra escrita y fue colaborador de numerosas publicaciones.

Se estableció en Sevilla y en 1919 acudió como delegado del Sindicato de Artes Gráficas hispalense al Congreso que la CNT celebró en Madrid, y que es conocido como “de la Comedia” por el teatro en el que se realizaron los plenos. Desde ese momento fue uno de los cenetistas más activos de Andalucía: secretario general del Comité Regional en 1920, redactor de Solidaridad Obrera de Sevilla, detenido en la huelga de alquileres junto a Pedro Vallina y José Sánchez Rosa, entre otros…

La Dictadura del general Miguel Primo de Rivera forzó su exilio en Francia, donde residió varios años. En 1928, cuando el régimen primorriverista daba muestras de debilidad, retornó a España y se instaló en Barcelona, donde militó, junto con Ángel Pestaña y los más destacados anarquistas de la capital catalana, en el grupo Solidaridad, que se convirtió en el núcleo central de la reconstrucción cenetista.

En junio de 1930 se hizo cargo de la Secretaría General de una CNT que, aún dentro de la ilegalidad, empezaba a actuar con libertad. En virtud de su cargo, y junto a Rafael Vidiella, asistió como observador a las conversaciones que culminaron en la firma del Pacto de San Sebastián en agosto de 1930, alianza política de las fuerzas de oposición a la monarquía del que la Confederación se autoexcluyó por coherencia con su ideario libertario. A pesar de todo, Progreso Alfarache fue detenido por acudir a las reuniones del Pacto y no salió de prisión hasta marzo de 1931; al mes siguiente, siendo redactor de Solidaridad Obrera, fue uno de los últimos encausados por delitos de prensa antes de la proclamación de la Segunda República. A causa de su encarcelamiento, fue sustituido en la Secretaría General de la anarcosindical por Ángel Pestaña.

Después de la proclamación de la Segunda República, mantuvo su compromiso militante con la CNT y volvió a ser delegado en el Congreso que la Confederación organizó en Madrid en junio de 1931, en el que Ángel Pestaña fue ratificado como secretario general y que eligió a Juan Peiró como director de Solidaridad Obrera; Progreso Alfarache acompañó a uno y otro como miembro del Comité Nacional y como redactor del portavoz confederal barcelonés.

Aunque en 1931 el grupo Solidaridad se había disuelto, al recuperar la CNT su libertad sindical, Ángel Pestaña conservó su ascendiente sobre buena parte de los cuadros confederales, como se puso en evidencia con el Manifiesto de los Treinta, redactado por Progreso Alfarache con Agustín Gibanel y Ricardo Fornells, que marcaba una estrategia sindical que fue rechazada por la mayoría de los sindicatos confederales. El conflicto interno se prolongó durante varios meses y en Cataluña los fieles a la línea trentista fueron expulsados el 24 de septiembre de 1932 y esa decisión se ratificó en un Pleno celebrado en marzo de 1933. Hasta el Congreso confederal de Zaragoza, en mayo de 1936, no se reintegraron a la CNT los Sindicatos de Oposición escindidos.

Durante la Guerra Civil su papel se difumina, como el de buena parte de los antiguos trentistas desbordados por la Revolución Social, aunque sabemos que permaneció en Cataluña, colaborando con el Consejo de Economía de la Generalitat que, mientras estuvo bajo el control de la CNT, sirvió de cobertura a las transformaciones económicas revolucionarias puestas en práctica en esos días.

Acabada la contienda, marchó a México, donde se integró en el núcleo dirigente del Movimiento Libertario en el país azteca. En 1942 formaba parte de la Nueva FAI, que sostuvo posiciones enfrentadas a García Oliver, y en 1944 era miembro del Secretariado de la CNT en México. Con el resto del grupo de la revista Estudios Sociales se alineó con las tesis colaboracionistas, por lo que en 1945 fue nombrado Director General de Caza y Pesca del Ministerio de Agricultura, cartera que recayó en Horacio Martínez Prieto, en el gobierno republicano en el exilio que presidía José Giral.

En 1946 volvió a España como delegado del exilio en el clandestino Comité Nacional cenetista, pero fue detenido en el mes de marzo del año siguiente y condenado a prisión, que cumplió en Madrid y Ocaña. Las expectativas de una inminente caída del régimen franquista al término de la Segunda Guerra Mundial, que le habían animado a regresar a España, se habían desvanecido, así que, una vez liberado, volvió a su exilio mexicano. Durante sus últimos años siguió fiel a la corriente más moderada del anarquismo hispano y en 1963 fue el primer director de la revista Comunidad Ibérica, patrocinada por Fidel Miró, hasta su muerte en 1964.

 

Fuentes:

CALERO DELSO, Juan Pablo. El gobierno de la anarquía. Madrid, Síntesis, 2011.

CHRISTIE, Stuart. Nosotros los anarquistas. Valencia, PUV, 2008.

JPC

2 comentarios:


  1. Nota obtenida en Calero, Antonio Mª, Movimientos sociales en Andalucía (1820-1936), Ed. S.XXI de España editores S.A.1976 página 14. Del informe que acerca del paro de los jornaleros del campo de Andalucía durante el otoño de 1930 eleva al Excmo. Sr. Ministro de Trabajo y Previsión, el subsecretario general de Política agraria, publicado en el Boletín de Información Social del Ministerio de Trabajo y Previsión, núm. 5 1930 pg. 769-771. “ Las más importantes de las huelgas agrarias declaradas en este tiempo ha sido tal vez la de Antequera (Málaga) que, iniciada el 5 de noviembre, acabó el 20 del mismo mes, sosteniéndola 1800 jornaleros del campo, unidos después a obreros metalúrgicos y carpinteros en actitudes agresivas, que determinaron el envío de fuerza militar de Infantería y Caballería de las fuerzas de África, además de la Guardia Civil. Pero donde la agitación subsiguiente al malestar económico tomó un carácter más peligroso fue en la serranía de la provincia de Cádiz, tierra de larga tradición en los movimientos de rebeldía del campo andaluz, esta vez bajo la influencia de elementos sindicalistas conocidos (verbigracia, Progreso Alfarache, natural de Algeciras, secretario de la Confederación Nacional del Trabajo , preso al llegar a Olvera a preparar las huelgas agrarias)

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