6 sept 2012

Azorin Izquierdo, Francisco


FRANCISCO AZORÍN IZQUIERDO

Nacido en Monforte de Moyuela un 12 de septiembre de 1885. Hijo del guardia civil Francisco Azorín Pérez y de Manuela Izquierdo, destacó desde pequeño en los estudios de primaria y bachillerato, que cursó en Teruel. Acabada la secundaria, Azorín obtuvo una beca para estudiar Arquitectura en Madrid, carrera que realizó con gran brillantez. Licenciado en 1910, a los veinticinco años de edad, realiza varios proyectos en Teruel y Málaga, fijando posteriormente, en 1912, su residencia en Córdoba, ciudad con la que se identificaría plenamente.

  Su primer trabajo cordobés fue la organización del Catastro urbano, sucediéndose después diversos encargos profesionales públicos y privados. Durante sus estudios madrileños, Azorín se había introducido en los círculos socialistas universitarios, lo que le llevó a un fuerte compromiso social que intentó hacer compatible con el desempeño de su profesión. En su opinión la arquitectura debía servir al pueblo mediante el diseño de viviendas dignas para los más necesitados, áreas verdes y escuelas públicas modernas. Para que una ciudad mereciese el nombre de tal no bastaban sus grandes monumentos, sino que el conjunto urbano permitiese a todos sus habitantes llevar una vida saludable y gozosa que posibilitase su formación y el disfrute del entorno. En ese sentido, llevado por las corrientes higienistas de la arquitectura de su tiempo, dentro de un estilo entre historicista y modernista, Azorín levantó más de un centenar de edificios en Córdoba, entre los que destacan la Casa Cabrera, la Casa de Pérez Baquero, la Casa Colinet, la Casa Peláez, el grupo escolar Rey-Heredia o las casas baratas de Peñarroya, de cuya cooperativa fue director. Sin duda, su proyecto más ambicioso fue la “Ciudad-Jardín” de Córdoba, que no se pudo llevar a cabo por la muerte súbita de su promotor Diego Serrano.

   Presidente de la Agrupación Socialista cordobesa, en 1918 fue elegido concejal por la conjunción republicano-socialista, participando después en la redacción y publicación del Manifiesto Andalucista de Córdoba, fundamental para la elaboración del posterior Estatuto de Autonomía andaluz.  El 12 de abril de 1931 fue elegido concejal socialista por Córdoba, logrando el acta de diputado a las Constituyentes republicanas en Junio del mismo año. Encargado por el Gobierno republicano de la realización de diversas obras públicas, trabajó hasta la sublevación en un plan de enorme envergadura que no se llevaría a cabo: El saneamiento integral y la reforma interior de Córdoba, partiendo del máximo respeto al legado histórico y monumental de la ciudad.    

   La guerra le sorprendió junto a su familia en la estación de ferrocarril de Córdoba cuando se disponía a viajar a Málaga para pasar el verano. Aunque su intención era volver a la ciudad califal, el triunfo de la sublevación le obligó a permanecer en Málaga, donde trabajó para el Ministerio de Defensa Nacional. Tras la victoria rebelde, Azorín y su familia embarcaron en el Ipanema rumbo a México, a dónde llegarían el 7 de julio de 1939. En México, hizo numerosos proyectos en la capital, pero sobre todo en Puebla, de cuya Universidad fue profesor.

   Tanto en España, como en Francia y México, Francisco Azorín fue un firme defensor del esperanto como idioma universal. Miembro de la Sociedad Anacionalista Mundial (SAT), que defendía la promoción de esa lengua para lograr un mayor entendimiento entre los trabajadores de todo el mundo, Azorín denunció ante todos los foros internacionales los abusos cometidos por los militares fascistas y la soledad en que las democracias habían dejado a la República. Grado treinta y uno de la Masonería, durante su exilio mexicano continuó difundiendo el uso del esperanto ligado a sus ideas socialistas, para lo que contó con el apoyo de Eugéne Lanti, fundador del SAT.

  Muy aficionado a la divulgación escrita de sus ideas, entre sus obras destacan La educación en la Instrucción Primaria. Córdoba, 1918; La columna en la Mezquita (1928); Universala Terminología de la Arkitectura. Madrid, 1932; El alcantarillado árabe de Córdoba. Córdoba, 1932; Julio Romero de Torres. (1935).

  Dos de sus obras emblemáticas fueron el Mausoleo de Pablo Iglesias en el Cementerio civil de Madrid y el Monumento a Cárdenas en la capital mexicana.  Murió en México D. F. el 27 de diciembre de 1975.

   

Fuentes:

-Archivo Histórico del Congreso de los Diputados, 1810-1977. Ficha del Diputado Francisco Azorín.

-Archivo Indalecio Prieto. Madrid.

-Centro Documental de la Memoria Histórica.

-http://www.nacionmulticultural.unam.mx/MEXICANOS/menu/pdfs

 

PA

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