6 sept. 2012

Beltrán Casaña, Antonio


ANTONIO BELTRÁN CASAÑA

 

Antonio Beltrán Casaña, el Esquinazau, nació en Canfranc (Huesca) el 8 de marzo de 1897. De niño, estudió en la Escuela Municipal de Jaca y, posteriormente, en las escuelas religiosas de la misma ciudad. Con once años, sus padres le enviaron al estado de Arizona, en los Estados Unidos, desde el que, tiempo después, cruzaría la frontera de México. Allí, se unió a los Dorados de Pancho Villa, con los que tendría la oportunidad de combatir en la batalla de Columbus. Huyó posteriormente a Canadá y a Estados Unidos, desplazándose a Francia en el año 1917, a tiempo de combatir, del lado de los aliados, contra las tropas alemanas. Poco antes de la conclusión de la guerra desertó del ejército y regresó a la provincia de Huesca. Una vez más, permaneció allí poco tiempo, pues, tras casarse con Teodora Bescós, decidió probar fortuna nuevamente en tierras extranjeras. Primero, estuvo en Francia, y después, en 1928, se desplazó hasta Argentina. Un año después regresaría, otra vez, a Jaca, y, allí, se sumaría a su Agrupación Socialista local (en 1931, sería vocal en su directiva). En el año 1930, tras contactar con Fermín Galán se convertiría en uno de los principales líderes de la facción civil de la sublevación militar que se inició en Jaca el 12 de diciembre. Horas después, sería capturado en Cillas por las tropas gubernamentales y conducido a prisión. La libertad le llegó tras la proclamación de la República.

Durante todo el periodo republicano residió en la frontera francesa, trabajando como administrador general de Canfranc-Arañones. La Guerra Civil reactivaría de nuevo su espíritu aventurero y sus inquietudes políticas. Así, ya en la noche del 17 al 18 de julio bajó a Jaca para defender, junto a un grupo de ciudadanos armados, la ciudad. Debido a la superioridad de las fuerzas enemigas, tuvo que huir hasta Barcelona, donde organizó, junto a un grupo de paisanos, un grupo que se dirigió hasta el Pirineo oscense con el fin de recuperar las posiciones perdidas. Fue uno de los principales organizadores del Batallón Alto Aragón y del Grupo Alpino de Sabadell, poniéndose, en el año 1937, al frente del Batallón Cinco Villas, y, después, de la 72 Brigada Mixta. En el verano de aquel mismo año se sumaría oficialmente a las filas del Partido Comunista. El episodio de la bolsa de Bielsa, por el que, como teniente coronel de la División 43, protagonizaría al norte de Huesca, durante tres meses, rodeado totalmente por las tropas franquistas, una resistencia a ultranza –probablemente, a la espera de que el gobierno emprendiese un ataque por la zona oriental que permitiera recuperar Aragón para su causa–, le daría enorme fama entre la España republicana. Posteriormente, participaría en la Batalla del Ebro, y, en febrero de 1939, cruzaría la frontera hasta Francia.

Dos meses después de la caída de Cataluña se dirigió a Rusia, en donde permaneció hasta que, en 1946, fue enviado a Francia por sus correligionarios para trabajar clandestinamente contra el franquismo. Un año después rompió con el Partido Comunista. A partir de ese hecho Beltrán comentaría, en distintos momentos, que sus propios compañeros, tras saber de su ruptura, habían tratado de asesinarle en varias ocasiones. También a raíz de este hecho comenzó a correr por Francia el rumor –falso, de acuerdo a los estudios de Antonio Gascón– de que El Esquinazau era un agente de la NKVD soviética. Todo aquello hizo que el gobierno galo le detuviera y trasladara a Córcega en el año 1950. Desde ese momento, ahondó en sus esfuerzos por salir de Europa y llegar a América Latina. En Córcega estuvo dos años, hasta que, con la promesa de que realizaría trabajos para el Servicio de Inteligencia Francés, retornó a tierras galas. Ello no le impidió, sin embargo, mantener su lealtad con la España republicana, pues trabajó clandestinamente, dirigido por Julio Just, para el gobierno de la República en el exilio. Tales actuaciones le permitirían, a la postre, cruzar el Atlántico. Residió, por poco tiempo, en Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina, Bolivia y Perú, pero, al final, en 1954, se vio obligado a regresar al territorio galo. Allí continuó con sus actividades secretas para el gobierno español en el exilio. Pronto saldría de nuevo de Francia, arribando, al fin, ya definitivamente, a México, en el año 1957. Allí, se pondría inmediatamente en contacto con Indalecio Prieto para transmitirle que el secretario de Estado norteamericano Foster Dulles deseaba contactar con él para hablar del gobierno franquista. El fracaso de tales conversaciones, así como algunos de los rumores que habían llegado a los oídos de Prieto, llevaron a que el líder del Partido Socialista le acusara años después (según el historiador Antonio Gascón, falsamente), de ser un agente de la CIA infiltrado. Pasó sus últimos años, después de realizar distintos trabajos, al frente de un rancho de San Luis de Potosí que su primo, Lázaro Beltrán, le había cedido. Falleció el 6 de agosto de 1960.

 

Fuentes:

Archivo Histórico de la Fundación Pablo Iglesias AJBP 476-7.

GASCÓN RICAO, Antonio: Beltrán: el Esquinazau. Jaca: Pirineum, 2002.

  

PS

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